QUIÉNES

Patricia Caballero


Me acerco íntimamente a la danza y a las artes plásticas a mis cuatro años. Después de un largo recorrido, me intereso por la exploración del arte, la conciencia y la naturaleza, a través, sobre todo, del movimiento y el sonido del cuerpo. Me licencié en Coreografía e interpretación de la danza en el Institut del Teatre de Barcelona y mantuve contacto con escuelas, maestros, espacios y proyectos de distintos puntos de España, Portugal y México. Investigo en algunas filosofías, medicinas, músicas, religiones y ritos ancestrales, con ánimos de integrar perspectivas, modos de percibir y de crear, de vivir y convivir.

Aquí Gloria y después paz, Lo raro es que estemos vivos y Barrunto, son tres solos realizados entre el 2010 y el 2015, que forman parte de una indagación en torno al documental escénico. Oscilando entre el objeto danzante, la ficción verosímil, la intervención urbana y el autorretrato fotográfico, a partir del 2006 hice otra serie de piezas: Chronoscopio, Simulacro de simulacros, 50Hz, Hazañas e Incidentes, Yo como si…, Tome asiento, Psicastenia Legendaria… Durante casi todos estos años de creación intensiva, colaboré estrechamente con La Porta (Plataforma para la danza independiente de Barcelona), donde participé junto con otros artistas en Ocupaciones, revisando y removiendo los patrones económicos, laborales, cognitivos, de convivencia y visibilidad habituales en las prácticas artísticas.

Después de diez años de exploración, creación y giras en solitario, más algunas colaboraciones puntuales, en el 2014 comencé a trabajar de la mano del bailaor y creador Israel Galván como directora escénica. Creamos los espectáculos Fla.co.men, La Fiesta y comisaríamos Ciutat Flamenco 2016, junto a Pedro G. Romero en el Mercat de les Flors de Barcelona. En el 2017 surge Mnemosina, una cocreación escénica junto a la bailarina y coreógrafa Mónica Valenciano, en torno a la meteorología del cuerpo y la acústica del movimiento.

En el persistente camino de unir el arte de la danza y el de la salud, me sumergí en la cultura maya a través de sus medicinas y su práctica física inspirada en los animales. Integré herramientas que descubrí en varios años de disciplina intensiva y autodidacta en la práctica de la meditación. El coaching, la psicomagia, la cultura iniciática Q’ero, el taoismo, el yoga kundalini, la biodescodificación, la sociocracia y las músicas y danzas tradicionales del mundo, han sido grandes fuentes de inspiración y conocimiento. Comencé a tomar la obra o el experimento artístico como un ente vivo, después de vivir un proceso de descubrimiento de la naturaleza humana como la maternidad. La embriología, la gestación, el parto, la lactancia y la crianza, han sido lecciones tremendamente concisas y aclaradoras sobre el acto de crear.

Me especialicé en Aguahara, una práctica terapéutica que se sirve del movimiento en el agua y a través de la cual llevo ofreciendo la experiencia del viaje o masaje acuático desde el 2013. Desde el año 2011, he podido aprender junto a cientos de personas recibidas, tanto en sesiones personales como en el Laboratorio de movimiento y creación, en diferentes lugares del mundo. Su metodología se afina, se moldea y revisa cada vez. En este contexto acompaño procesos vitales y artísticos, de investigación, crecimiento y creación.

 

Colaboran:

Colectivo Arriero

Jorge Gallardo

Romain Delavoipière

Alfonso Martín

Maro López